Lagunas sagradas de siecha

Chingaza – Lagunas Sagradas de Siecha

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Siendo fin de año del 2015 y aprovechando la temporada baja en Bogotá, decidí junto con mi novia visitar las lagunas Sagradas de Siecha, de un día para otro, mala idea, después de contactar un guía autorizado, nos dice que para entrar al parque se requiere de un permiso de Parques Nacionales Naturales (PNN). Nuestro improvisado viaje se había frustrado, pero en medio de la conversación, el guía nos dice que puede hablar con los guarda parques para saber si es posible dar el permiso. Afortunadamente, por ser una temporada baja de visitas, el guía nos consiguió la autorización.

A las 5:30 am sonó el despertador, siempre he pensado que esa no es una hora decente para salir de la cama, sin embrago la promesa de recorrer estas bellas lagunas es un gran incentivo. Tomamos un buen desayuno y salimos hacia la población de Guasca con la idea de ser los primeros en entrar a la reserva natural. La hora pactada para encontrarnos con el guía – Alexander Cartagena – era a las 8:00 am en el parque central de Guasca.

Nuestro guía llegó muy puntual así que iniciamos nuestra aventura descendiendo una de las “empinadas” calles de Guasca en nuestro auto,  tomando la carretera que va del parque de Guasca hacia la reserva natural, digo aventura porque el solo bajar las empinadas calles de Guasca puede ser una carretera destapada pero en buen estado. Después de 20 min llegamos al punto donde se dejan los carros y como buenos citadinos esperábamos una bahía con cuidador de carro y que nos entregaran un tiquete de parqueo, pero en realidad es un lugar desolado al lado de la carretera, además éramos los primeros en llegar y no habían más carros parqueados. Desconfiados, la primera conversación con el guía al bajar del carro fue así:

– Yo : es seguro dejar el carro acá?
– Alexander : sí, tranquilos.
– Yo : no le pasa nada?
– Alexander : (entre risas) no, es seguro.
– Yo: seguro?
– Alexander: (de nuevo entre risas), sí señor, seguro.

En ese punto inicia el primer tramo de la caminata, son mas o menos 10 min hasta la cabaña de los guarda parques. Una vez en la cabaña, nos dan una importante charla sobre la reserva natural de Chingaza y los esfuerzos que se llevan a cabo para protegerla. Al finalizar la charla iniciamos el recorrido.

Desde el inicio de la caminata se puede observar la majestuosidad de la reserva natural, la vista tanto del páramo como de la sabana es imponente. Alex inicia explicándonos  sobre las especies de frailejones que se encuentran en la reserva y los rituales indígenas que hacen parte de la mística del lugar. Nuestro guía es un gran conocedor de las especies de plantas del páramo.

Desde el sendero, la primera laguna – Laguna América – no se puede divisar sin embargo la ladera está llena de frailejones que tienen una altura de más de 3 metros. A la vista parecen pequeñas palmeras. Mientras caminamos escuchamos que un segundo grupo está cerca, así que apresuramos el paso para no mezclarnos y poder disfrutar de la belleza de la naturaleza con un poco de privacidad. Una medida un poco egoísta, pero por experiencias pasadas, sabemos que los grupos grandes no saben comportarse ni seguir las recomendaciones de los guarda parques.

Al aproximarnos a la segunda laguna la vista es acogedora, el viento toca el agua y le da texturas y brillos que la hacen ver como sacada de un cuento de hadas. La laguna está enmarcada por montañas rocosas llamadas “cuchillas”.

Debido a que es verano gozamos de un cielo completamente azul, no hay neblina y aunque  la temperatura no es muy alta no se siete el frío que regularmente se esperaría  de un páramo, por el contrario, el sol pega directo, así que hace un calor picante y hay que aplicarse bloqueador constantemente.

A pesar de los exaustivos cuidados  con los que guías y guarda parques cuidan el lugar la falta de cultura de las personas se hace notar, Alexander, nuestro guía mientras camina va recogiendo basura entre la que se cuenta bolsas plásticas, empaques de comida y vidrio, este último podría generar un incendio fácilmente en el páramo.

Continuamos nuestro camino hacia la tercera laguna y logramos visualizar el tamaño del grupo que nos seguía, es bastante numeroso y ruidoso. Al llegar a la tercera laguna se observa el pico de una montaña llamada el guardián, la más alta de esta zona de la reserva, 3.750 m. Alexander nos dice que desde la cima de esa montaña es la única parte desde donde se ven las 3 lagunas alineadas, pero desafortunadamente no se puede subir porque esa zona tiene paso restringido por cuestiones de seguridad de los visitantes. Resignados, disfrutamos de la belleza del lugar, Alexander nos dice que hay una montaña llamada el mirador donde también se ven las tres lagunas con acceso permitido, sin pensarlo, iniciamos rápidamente el camino hacia esta montaña y  nos cruzamos con el segundo grupo que estaba tomando camino para ascender el guardian, nuestro guía le dice al líder del grupo que el paso a esa zona no está permitido, sin embargo el grupo sigue el camino.

El ascenso al mirador acaba con las energías de los integrantes de nuestro grupo, así que llegar a la cima es una verdadera recompensa, la vista de las 3 lagunas desde este punto no es la ideal para una foto, pero sí es la mejor para apreciar la espectacularidad del páramo. También observamos que el segundo grupo contra todas las recomendaciones y de forma irresponsable, decidieron escalar el guardián. No sabíamos si sentíamos indignación o envidia. De todas formas tenemos la certeza que recorrer estos lugares con grupos grandes es un desacierto.

Nuestro trayecto final no es menos sorprendente, al caminar por la ladera del mirador vimos plantas como la estrellita de páramo y las orquídeas amarillas o los pájaros de colores espectaculares.

Recomendaciones

  • Usar bloqueador
  • No llevar nada en envases de vidrio
  • Escuche y siga las recomendaciones de los guías y guarda parques
  • Haga su reservación con tiempo en la página de parques naturales
  • Contrate un guía local autorizado. Recomendamos a Alex, un guía muy responsable con gran conocimiento del páramo de chingaza – Celular: 320 841 1102

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